El 50% de los que habéis participado en la encuesta que os planteábamos este mes sobre “¿wifi en las escuelas?” habéis votado a favor y el otro 50% en contra. Científicos y entendidos en la materia afirman que la tecnología wi fi no es segura para nuestra salud, en especial para los más pequeños porque su cerebro y sus sistemas están en proceso de desarrollo

Los resultados de estudios científicos independientes confirman que los efectos del wifi pueden dar lugar a dificultades de atención, hiperactividad, problemas de aprendizaje, ansiedad, depresión, leucemia o tumores cerebrales, entre otros efectos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), ha clasificado el 31 de mayo de 2011 las radiaciones electromagnéticas de radiofrecuencia como “posible cancerígeno en humanos (grupo 2B)”.

Las radiaciones electromagnéticas que emiten dispositivos tales como wifi, teléfonos inalámbricos, teléfonos móviles y antenas de telefonía móvil son dañinas para nuestra salud, sobre todo para la de los niños. Los más pequeños son los más vulnerables debido a que su cerebro está en proceso de formación y sus sistemas aún no se han desarrollado.

Como resultado de estos estudios científicos independientes, el wifi está siendo retirado de escuelas, hospitales, bibliotecas y otras instituciones públicas en países como Inglaterra, Francia, Alemania, Canadá, Austria o Suiza.

Todos los síntomas y patologías derivados de la utilización de la tecnología wifi pueden evitarse de forma muy sencilla, puesto que existen tecnologías para conectarse a internet que no producen radiaciones, que no suponen ninguna amenaza para la salud y que, además, ofrecen una conectividad mucho más rápida, segura y eficaz. Las alternativas son el cableado estructurado o los sistemas basados en el cableado eléctrico ya existente.

El wifi en las escuelas no es más que una parte del gran problema que supone hoy en día la contaminación electromagnética procedente de fuentes como antenas de telefonía, móviles, teléfonos inalámbricos, radares, transformadores urbanos y líneas de alta tensión.

Estas fuentes también pueden encontrarse en las proximidades de los colegios, pero cualquier ciudadano en cualquier lugar puede verse expuesto a este tipo de riesgos para la salud. De hecho, hoy en día hay instalaciones wifi en hospitales, bibliotecas, tiendas, autobuses, metro, kioscos de prensa, calles o plazas, que producen un efecto similar al que se dio con el fumador pasivo en el caso del tabaco.



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